Andrea Zelikson: «La posibilidad de llegar a una persona para mí ya es transcender»

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Conversamos con la autora de Estación Final y Sincronicidades, entre otras historias. Para la escritora radicada en la provincia la escritura fue una oportunidad de autodescubrimiento y la manera de hacer volar por el papel las estructuras, los silencios y los dolores.

Andrea relata los aprendizajes de su propio camino junto con las enseñanzas de aquellos «maestros» para darle forma a sus personajes. Foto: Gentileza.

El fin de año termina de esta manera en La Voz Puntana: cerca de los artistas y las historias que valen la pena. El broche de oro en este año periodístico nos lo otorgó Andrea Zelikson, escritora radicada en la provincia desde los 19 años. Nuestra entrevistada heredó de su madre el gusto por la escritura, la música y las artes plásticas. Sin embargo, su propia trayectoria personal fue despertando en ella un deseo imperioso de escribir, de abrir lo que ella llama su «caja» y dejarse fluir con cada renglón entintado.

La historia de Andrea contiene episodios personales extensivos a muchos de quienes leerán estas líneas, pero su genialidad recae en el giro que ella da a los duelos, las necesidades y las marginalidades que azotan a las personas, haciendo de ellas oportunidades transformadoras. En la escritura hayo una sanación, sanación del alma; y un medio privilegiado para trascender y dejar un mensaje a un otro que busca compañía en su dolencia.

Los interesados en sus libros pueden contactarla al mail:

  • E-mail: andreazelikson@gmail.com
  • Teléfono: 2664441065

Tuvimos el agrado de charlar con ella y la entrevista se reproduce a continuación:

Mi primer interrogante es: ¿En qué momento empezaste a escribir?

-Comencé a escribir en un momento en el que yo sentí que quería dar un mensaje. Un mensaje que trascendiera: la posibilidad de llegar a una persona para mí ya es transcender. Yo creo que uno desde el arte o distintas disciplinas tiene un mensaje para transmitir, incluso vos desde tu rol. Esa ha sido la consigna que me ha permitido dejarme fluir.

Me comentaron que fuiste premiada recientemente. ¿Queres contarnos un poco sobre eso?

-Como no. La Sociedad Argentina de Reumatología realizó un congreso en Córdoba y convocó a un concurso literario y fotográfico a los pacientes que sufren alguna enfermedad reumática. Mi patología es fibromialgia y decidí escribir algo conectado con una temática denominada «El Hilo Rojo»: encontré el tema adecuado, internamente lo encontré; decidí escribirlo y lo envié.

Me seleccionaron, les gustó mucho. Para mi fue muy sanador, porque se que a ese mensaje lo leyó mucha gente.

Te felicito y creo que está muy bueno esto que decis, porque la propia vivencia de uno o lo que tiene que pasar puede usarse para construir un mensaje, poder trascender y llegar a otros. Me alegra que hayas tenido esa iniciativa.

-Gracias.

Mi próxima pregunta para vos es: ¿Cuándo escribís, sentís que trasladas emociones y sentimientos propios al papel?

-Cuando escribo muchas veces siento que algo de mi está fluyendo. Yo digo que nosotros internamente tenemos una «caja» que está cerrada. De repente dejas que se abra y empieza a salir, y fluye junto a emociones y vivencias. Ahí es donde uno conecta la creatividad para que sean sus personajes quienes los vivan.

Podemos decir que una parte de tu personalidad se cuela en tus relatos siempre.

A veces si, y a veces son personas que yo conocí a lo largo de mi vida, o como yo digo: maestros. Maestros en el sentido de que yo aprendí algo de ellos, sea algo bueno o una experiencia que yo usé para transformar algo interno mío. Muchas veces no soy yo en esos personajes, son los otros que he conocido.

Algo que noté es que tus dos publicaciones recientes son bastantes diferentes entre si. En Sincronicidades vos hablas de una búsqueda interna, de un viaje sensorial y un encuentro con la naturaleza. En cambio, en Estación Final tiras para el lado de la marginalidad en la sociedad, la resiliencia y la protección de las infancias. ¿Qué te motivó a escribir dos relatos tan diferentes?

En relación a Estación Final, viví mucho tiempo en una localidad serrana y observaba a los niños con muchas necesidades. Después esa observación se fue prolongando en el tiempo como un tema que a mi me atravesaba: entonces quise hacer un homenaje a ellos. Serrat tiene una canción muy linda que habla de los «locos bajitos», y creo que esto es un homenaje a todos aquellos niños.

También está el tema de la adopción: me parece una posibilidad transformadora en la vida de muchos niños, porque tienen el derecho a ser adoptados. Creo que incluirlos en un seno familiar y tenerlos contenidos en sus necesidades es fundamental. Por eso abordo el tema y por eso me interioricé sobre la adopción.

Y Sincronicidades fue a raíz de la pandemia, cuando comenzó y uno veía muerte permanentemente. Decidí desnudarme en cuanto a la situación del sufrimiento y del duelo: yo leí mucho acerca de la física cuántica y me conecté con Lucy, un personaje que decide vivir en la sierra y a veces va a la ciudad en búsqueda de una sincronicidad con el universo. Y allí comienza a encontrar respuestas. He leído mucho y he fundamentado mi libro en base a las investigaciones del doctor José Luis Cabouli, que trabaja hace 30 años con terapia de vidas pasadas y vidas perdidas. Fundamenté mi libro en esta investigación, como una conexión que uno puede tener. Esa experiencia la he vivido yo a través de estas terapias para poder atravesar duelos de pérdidas.

Quise compartirlo para que la gente sepa que uno puede despedirse de un lugar en paz. Uno tiene esa posibilidad y mucha gente no lo sabe: ignoran que uno puede llegar a esa instancia. Ese es el motivo de Sincronicidades, ayudar a calmar el dolor desde otro lugar.

Cuando charlamos previamente me comentaste que Lucy era un personaje con el que vos te interpelabas bastante y te sentías identificada. Creo que está esa cuestión de usar la vivencia para darle un giro de rosca y transformarla en algo que pueda servir a mucha gente.

¿Se animan a descubrirla? Foto: Gentileza.

-Si, absolutamente.

Una pregunta que me interesaba, a raíz de la anterior, era: ¿Qué valor tiene para el escritor poder trascender los géneros?

-Yo creo que toda disciplina artística tiene un mensaje subliminal. El valor es para mí el sentimiento que uno puede llegar a transmitir, y el que el lector puede llegar a percibir. Creo que si uno puede llegar a alguien, o hacerlo sentir que está acompañado y puede compartir con uno la experiencia que está viviendo es muy valioso. Cuando uno compra un libro generalmente está eligiendo un género, entonces uno puede sentirse acompañado por un autor que incluso no conoce. Y eso es una ayuda.

¿Vos consideras que los géneros determinan las elecciones del lector? Me parece que uno a veces busca más para el lado del género que para el del escritor, y en esa misma búsqueda del género que a uno le interesa va descubriendo autores.

-Creo que es muy interesante leer en general, pero uno con el tiempo se va definiendo en particular. Para mí la diversidad en los géneros es importante, pero también saber reconocer lo que le gusta a uno en particular.

Excelente. Para cerrar, me gustaría que nos cuentes donde podemos conseguir tus libros.

-Los publiqué en Amazon: ahí están los dos libros y creo que para enero ya va a estar la versión en inglés de Estación Final. Está la posibilidad de comprar los ebooks o comprar el libro en papel. Por otro lado, yo imprimí Estación Final en Papel asique lo tengo casa y pueden contactarse conmigo.

Próximamente. Foto: Gentileza.

Guido Raza

Decidí que lo mío era la Comunicación a los 15 años. Soy alumno de la Facultad de Comunicación en la UNC y me especializo en Comunicación Institucional. Elegí La Voz Puntana como el lugar para informarme e informarlos.

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